miércoles, 25 de diciembre de 2013

Segunda parte:Capitulo 5-Vergonzosa

¡Esta vez si que no me hago responsable por este capitulo! Eh, hola queridos tributos!
Es que de verdad si hubiera estado consciente de lo que escribia este capitulo ni siquiera habria pensado en existir. Bueno estaba influenciada por las pervertidas locas de mis amigas y el sueño. ¡Asi que no soy responsable si algun niño que no sepa sobre eso llega a leer este capitulo! ¡Queda a su propia consciencia! y hoy no les voy a dejar imagen (por motivos obvios) pero si una cancion.
besos panes quemados y azucarillos :D y alejen a posibles niños curiosos 


Doy un saltito para bajar de mi yegua. Seth baja con más calma y me dedica una sonrisa antes de llevarla a los establos. Me quedo parada y sonriendo como una total estúpida, esperando a que mi futuro esposo vuelva junto a mí. Cierro los ojos y me mantengo inmóvil y relajada hasta que noto como unos fuertes brazos me rodean. Me giro mientras abro los ojos y beso a Seth. Mis manos viajan a la parte posterior de su cuello mientras él me toma en brazos. Sonrió contra sus labios y pataleo hasta que me deja en el piso, aun sin dejar de besarme.  Sus manos se deslizan con delicadeza hasta la parte baja de mi espalda. El mundo parece desaparecer a nuestro alrededor, incluso no me preocupo por los gritos que puedo escuchar a lo lejos, aunque después se acercan mas y mas. Nada arruina este pequeño momento hasta que algo arranca a Seth de mis brazos. Parpadeo un par de veces hasta que soy consciente de lo que está pasando. Un par de agentes de la paz sujetan a mi mentor mientras que un tercero le apunta a la cabeza con una pistola. Dejo escapar un gruñido. Esto sí que no, nadie, repito NADIE PUEDE EMPAÑAR LA ALEGRIA DE MI BODA SIN QUE YO LO DEJE ESTERIL. Me acerco al agente de la paz con la pistola. Toco suavemente su hombro, él se gira justo a tiempo para recibir una gran patada en su entrepierna. El agente cae de rodillas y aprovecho para hacerme con su pistola. Lo obligo a arrodillarse frente a mí en cuanto se recupera y le apunto a la garganta, es mucho más efectivo.
—Nadie se mete con mi futuro esposo, suéltenlo ahora o el primero en recibir un balazo es este hijo de puta. Pronto seguirán ustedes dos. —Prácticamente les escupo esas palabras, los agentes dejan en paz a Seth y levantan sus manos—. Buenos chicos, ahora arrodíllense junto a ese imbécil —ellos obedecen—. Seth, cariño porfavor trae una cuerda y atar a esos tres
Seth me da un pequeño beso en la frente y hace lo que le pido. Le sonrió a los agentes y los dejo allí, atados en el piso, mientras Seth y yo volvemos a mi casa. Caminamos tomados de la mano por el distrito. Charlamos durante todo el camino a la aldea de los vencedores. Al abrir la puerta de mi casa una pequeña bola de pelos se arroja a mis brazos, ignorando completamente a su dueño. Mi mentor le dedica un puchero a Alex pero luego aparta el perrito para besarme. Camino hasta apoyar a mi futuro esposo en la pared mientras no dejo de recorrer su torso con mis manos. Seth deja escapar un jadeo contra mis labios mientras desliza su mano por debajo de mi sudadera, para acariciar mi espalda libremente. No puedo evitar sonreír y soltar un suspiro cuando siento su mano rozar mi piel. Me aparto unos centímetros y acaricio su mejilla.
—Eres todo un maldito celoso ¿lo sabías?
—Claro que si, pequeña, aunque sé que me amas de todas formas.
—Nunca dudes de eso ¿Vale mi vida?
Escucho un gruñido que proviene desde el piso y noto unas patita golpear mis piernas. Tomo a Alex en brazos y le rasco tras las orejas.
— ¿Tú también eres celoso?
—Eso o no tenía la menor idea de que lo que estuvimos a punto de hacer no era malo. En especial ahora que nos vamos a casar, pequeña.
Asiento, consciente de lo que habría pasado de no ser por el perrito. Bueno, Seth puede esperar hasta nuestra luna de miel, aunque…podría ser divertido dejarlo con las ganas. Observo como acaricia a la bolita de pelos. Tomo a Alex y lo llevo hasta su camita en la habitación de Megan. Allí me encuentro con una nota de ella diciendo que va a pasar la noche en la playa. Cierro la puerta de la habitación, dejando al perrito dormido, y vuelvo a por Seth. Miro a mi futuro esposo con una media sonrisa en mis labios y le robo un corto beso. Tomo su mano y tiro de él hasta mi habitación. Al llegar cierro la puerta con pestillo. Seth enarca una ceja, confundido al principio y luego feliz. Por muy dulce que sea sigue siendo un chico lleno de testosterona. Apoyo mis manos suavemente en su pecho y lo beso dulcemente. Poco a poco dejo que el beso vaya perdiendo inocencia. Por primera vez dejo que nuestras lenguas se enreden en una furiosa danza. Quito su camisa lentamente, dejando que se le escapen un par de gemidos. Seth suelta un gruñido gutural y me tumba bruscamente en la cama. Intento volver a besarlo pero mi futuro esposo me obliga a apoyar la cabeza en la almohada mientras besa, y mordisquea, mi cuello. Ahora la que deja escapar varios gemidos soy yo. De verdad no sé hasta donde voy a dejar que llegue esto.  Cada beso va alejando toda prudencia de mis pensamientos. El único pensamiento coherente que puede crear mi cabeza es ¿Qué tiene de malo? Después de todo nos vamos a casar y va a terminar sucediendo ¿No? Así que ¿Para qué controlarse ahora? No hay motivos. Llego a esa conclusión cuando sus manos intentan quitar mi sudadera. Beso sus labios y me dispongo a quitármela yo misma.
—No pequeña, —gime contra mi cuello— yo me encargo.
Le dedico una sonrisita y me acerco a su oído para susurrarle que se dé prisa. Mi futuro esposo suelta un sonoro gemido antes de volver a besarme. Al fin consigue quitar esa maldita sudadera. Se me escapa su nombre en una mezcla de suspiro, gemido y jadeo. Seth me sonríe con toda la dulzura del mundo. Mi mentor apoya su peso sobre mí mientras se dedica a mordisquear el lóbulo de mi oreja. Dejo escapar otro gemido.
— ¿Estás segura de que quieres hacerlo conmigo, Rue?
—Claro que si, Seth. No querría que nadie más ocupara tu lugar. Te amo más que a mi vida.
Seth acaricia mi cabello con toda la dulzura del mundo. Poco a poco la ropa que nos queda va desapareciendo hasta que, después de muchos besos y caricias, lo hacemos por primera vez en nuestras vidas.
*****
La luz del sol acaba con mi sueño. Me estiro en la cama, aun con los ojos cerrados, y giro buscando evitar la molesta luz que no me deja dormir. Noto unas caricias en mi cabello y abro los ojos para encontrarme con un sonriente Seth. Los recuerdos de la noche me invaden y sonrío tanto, o incluso más que él. Me acurruco contra su pecho y le doy un pequeño besito en los labios. Mi futuro esposo me rodea con sus dos brazos.
—Buenos días mi amor ¿Crees que los agentes sigan allí atados?
— ¿Después de lo que pasó al llegar aquí piensas en eso, pequeña? Pensé que iba a significar tanto para ti como para mí.
—Estoy jugando, cariño, no sabes cuan especial me siento ahora que me convertí en tu mujer.

Seth me da un beso en la frente y apoya su barbilla en mi cabeza. Unos minutos después se separa de mí y me dice que me levante para irnos de picnic. Salgo de la cama refunfuñando y me sonrojo al recordar que estoy completamente desnuda. Mi futuro esposo me abraza y pienso que él no está más cubierto que yo. Mi mentor reprime una risita al ver mi cara tan roja como un tomate. Le doy un besito y corro hasta el baño. Al ver mi reacción Seth suelta una carcajada. Vale, acabo de darme cuenta de que soy muy vergonzosa.

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